Cuando un ganadero se reinventa en estanquero y mucho más. Esta es la historia de Víctor, un personaje imprescindible en pueblos como Navelgas. Aunque nació en Miño, un pueblo cercano, no duda en afirmar que es de Navelgas. Lleva cinco años regentando el estanco del pueblo, un lugar que es mucho más que un simple comercio.
Entre papelería, chucherías y todo tipo de artículos para el hogar, su estanco se ha convertido en el punto de encuentro de toda la comunidad. Víctor es conocido por su generosidad, especialmente con los más pequeños, y por su capacidad para acoger a quienes llegan de fuera –como fue nuestro caso durante la semana que pasamos instalados frente a su local, el estanco Queipo.
Fue nuestro mejor cómplice para lograr el éxito de participación con el proyecto. Siempre le estaremos agradecidos.