Conocimos a David la mañana del último día de nuestra estancia en Riglos. Había venido desde Ena, un pequeño pueblo que, al igual que Riglos, forma parte del municipio de Las Peñas de Riglos. Aunque ambos comparten administración, los separan 41 kilómetros de distancia, que en las sinuosas carreteras de montaña de Huesca se traducen en 53 minutos de viaje. Por eso, no podemos estar más agradecidos por el esfuerzo de su visita.
David fue para nosotros un verdadero hallazgo. Se dedica a un oficio tan fascinante como imprescindible para preservar el patrimonio material de las pequeñas localidades del Pirineo oscense. Es piquero —losero o albañil—, especializado en la tradicional losa pirenaica, y trabaja en complejas obras de rehabilitación que requieren tanto conocimiento, como precisión.
Basta con conversar unos minutos con él para descubrir a una persona curtida por los viajes, con una profunda experiencia en su oficio, y un compromiso genuino con el mundo rural.
En el audio, podéis escuchar su voz hablando sobre su oficio, la visión de futuro que tiene del mismo y lo que significa, para él, «ser del pueblo».